SANTO DOMINGO OESTE.- El hombre que mató de 10 balazos al fiscal Omar Álvarez que allanaba su casa por más de 100 querellas es definido como un hombre extremadamente violento que a punta de pistola amenazaba con matar a su esposa y sus cuatro hijos.
La revelación la hicieron vecinos de Charlis Muñoz García, de quien se asegura es unex oficial de la Policía Nacional, quien logró una efervescente fortuna en pocos años.
“Es un hombre con una vida rara, que maltrataba a la familia, incluso amenazaba con matar a su esposa con frecuencia”, confió una vecina a condición de que no se revelara su identidad.
La Policía no confirmó que Muñoz García era uno de los suyos, pero los vecinos dicen que este con frecuencia decía que era teniente de la Policía.
Revelaron que los agentes de la Policía destacados en el destacamento de Buenos Aires visitaban con frecuencia la casa del “granjero” que tenía en el tercer nivel de su residencia 38 becerros, 15 chivos y 13 gallinas.
Cuando preguntamos a los vecinos qué buscaban los policías de Buenos Aires, no titubean en afirmar que iban para que “le mojaran las manos”, una forma de decir que iban en busca de sobornos.
El jefe de la Policía, mayor general José A. Polanco Gómez definió la actuación de los agentes como “extremadamente negligente”.
Una vecina dijo que el hombre que cegó la vida del representante del Ministerio Público tenía una riqueza “extraña”,
Este tenía cuatro vehículos de lujos.
Algunos creen que parte de la riqueza que exhibía era fruto de una cooperativa y cuyos beneficios no llegaban a sus socios.
Sin embargo, dice que muchos temían reclamarle por el carácter violento del hombre y miedo a la represalia que podría descargar en contra de quienes los cuestionaran.
Una señora, que conoce bien la familia, dijo que Charlis Muñoz García procreó cuatro hijos, tres hembras y un varón con Brenny, a quien maltrataba con frecuencia física y sicológicamente.
Sin embargo, se desconoce si esta se quejó antes las autoridades.
Las afirmaciones de la señora, que pidió reserva de su identidad, fueron corroboradas por otras mujeres quienes coincidieron en que la esposa el matador se quejaba de que éste amenazaba con matarla con frecuencia.
Dijeron que en más de una ocasión esta le confío que su marido ponía de rodilla a sus cuatro hijos y lo obligaba a “pedirle perdón” para no matar a su madre a quien apuntaba con una pistola. “Ella me dijo que en una ocasión hizo un disparo dentro de la casa en medio de una de estas escenas”, dijo una de las vecinas.
Tiene cuatro hijos, tres hembras y un varón, en el matrimonio con Brenny, una mujer que con frecuencia se quejaba de los maltratos que este le daba y de las amenazas de muertes que recibía.
El matador decía ser abogado, veterinario y oficial de la Policía.
Dicen que Brenny acudía a escondida de su marido al salón, dónde se desahogaba con sus amigas de los maltratos que recibía.
Apuntan que este se relacionaba poco con sus vecinos y recibía frecuentes visitas de personas en vehículos lujosos.
Aseguran que este no salía por las noches y todos sus movimientos eran en el día.
“Era señor muy arrogante, prepotente, que privaba de lo que tenía”, insistió una joven que vive en el vecindario.
También se le atribuye que vendía solares en el sector Brisa del Oeste, próximo al Residencial La Rosa.
Explicaron que los animales eran un caos, pero las autoridades no hacían caso a las quejas de los vecinos.
Otros vecinos se mostraron reservados y rehusaron hablar de la tragedia que movilizó a las autoridades judiciales y de la Policía que lamentaba el caso.
Charlis Muñoz García, pidió al magistrado Omar Álvarez, que le permitiera ir al baño para inyectarse ya que supuestamente es diabético, pero salió con una de sus cuatro armas que descargó en el pecho del fiscal que quedó tendido en las sillas del comedor de la casa.
“Lo maté, lo maté… repetía sin ninguna señal de arrepentimiento, cuando agentes policiales los sostenían frente a su casa.
Fuente el vigilanteinfromativo

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