Por: Gonzalo Ramírez
Manuel Jiménez y Ramón Cabrera, diputados
del Partido de la Liberación Dominicana ,
son dos experimentados gladiadores de mil batallas, aguerridos, sagaces,
inteligentes e incansables trabajadores, pragmáticos y certeros, difíciles de
vencer en cualquier contienda electoral.
Tanto uno como el otro, mantienen
sólidos liderazgos en toda la estructura partidaria de su demarcación política,
la circunscripción No. 2, de Santo Domingo Este. En determinados Comités Intermedios,
sus presidentes no están con Cabrera o no están con Manuel, pero es
indiscutible que en todos los intermedios, cada uno de ellos cuenta con un
amplio e incuestionable liderazgo y respaldo popular.
No es casual que Manuel Jiménez
esté ejerciendo su tercera gestión legislativa, luego de haber obtenido la
mayor votación en su demarcación, durante el pasado proceso congresual del año
2010, superando a su colega y compañero Ramón Cabrera. Tampoco es casual que Cabrera esté ejerciendo su segunda
gestión como diputado al congreso. Cabrera fue electo diputado por primera vez,
en el año 2006, momento en el que obtuvo la mayor votación, superando a su
colega y compañero Manuel Jiménez.
Dos veces ha aspirado Cabrera ser
electo diputado y las dos veces ha resultado electo. Manuel ha aspirado tres
veces ser electo diputado y las tres veces ha tenido éxito. Los dos aspiraron
al Comité Central de su partido y ambos
resultaron electos en el mismo proceso.
Cabrera es economista, fue el
coordinador del bloque 4 del PLD y es el actual presidente. Ha sido coordinador
de campaña de Leonel Fernández, también de Danilo Medina; Manuel ha sido
director de estrategia, director operativo, ha pertenecido a la Comisión de Cultura, es un exitoso artista, escritor y compositor,
orgullo del pueblo dominicano. Dios mediante, pronto vendrá a prestigiar la
abogacía y será mi colega (abogado).
Se trata de dos incansables
trabajadores, meticulosos como el que más, conocedores de la idiosincrasia de la dirigencia y de la membresía de su partido,
lo que unido a su inteligencia, les ha permitido mantener su joven hegemonía.
Pero los cuantiosos y
contundentes éxitos de Manuel y de Cabrera, no han sido sólo en el ámbito
personal, sino que ambos han sido sumamente exitosos en el aspecto
institucional. Ellos han sido responsables directos de los contundentes y
arrolladores triunfos electorales obtenidos por el Partido de la Liberación
Dominicana , en los últimos cinco procesos electorales, a
nivel nacional y de manera más holgada, en la circunscripción No. 2, que
representan.
Lo anterior viene a colación,
porque hay quienes faltando a toda objetividad, pretenden descalificar a Manuel
y a Cabrera, de cara a futuros procesos
electorales. Algunos han intentado descalificar a estos dos temibles y exitosos
combatientes, en ocasión del inminente proceso de reorganización del PLD, para el cual ya hay quienes aspiran de manera
legítima ser electos presidentes provinciales, municipales, de
circunscripciones, de intermedios o miembros del CC; y con prelación al proceso
congresual y municipal al que están llamados todos los electores dominicanos,
para mayo del 2016.
Me parece, que ni Cabrera ni Manuel están interesados en
postularse para la presidencia de su demarcación ni a ningún cargo electivo
inmediato. No necesitan aspirar al Comité Central, pues ya son miembros del CC.
La próxima contienda electoral en la que ellos podrían aspirar, está
relativamente lejana, que es el 2016, momento en el que podrían aspirar
legítimamente ser reelectos diputados, ir a por la alcaldía de Santo Domingo
Este, tal vez a por la senaduría de Santo Domingo, ¿Por qué no? No dudo que tanto uno como el otro puede ser
un excelente alcalde de este municipio y por su vasta experiencia legislativa,
un excelente senador.
Sin embargo, ninguno de ellos ha
expresado, por lo menos públicamente, sus posibles aspiraciones para el año
2016, porque saben que es extemporáneo, como extemporáneo es el temor que albergan
algunos en sus corazones.
Así las cosas, no logro entender,
qué puede motivar que un dirigente político pretenda descalificar a alguien que
no se está postulando para ninguna posición. Podría entender perfectamente que
en el fervor de un proceso electoral,
alguien arremeta acremente contra tal o
cual candidato, que por cualquier razón considere que no es digno de ser
favorecido con el voto mayoritario.
Tal vez quienes así actúan perciben
a Manuel y a Cabrera como los potenciales e invencibles candidatos del 2016, a la posición
congresual o municipal que éstos decidan
perseguir. De ser así, entonces les comprendo y les concedo razón, a
pesar de sus extemporáneas preocupaciones y temores, porque también yo estoy
convencido y todos pueden estar seguros de
que los mismos estarán presentes en el proceso electoral del 2016. No sé a que
posición aspirarán, pero estoy convencido de que lo harán y de que una vez más,
lo lograrán.
Por lo tanto, advierto que subestimar
a alguno de esos dos aguerridos combatientes, es un craso error de quien lo
haga. Son dos hombres de cuidado, a quienes jamás se les debe subestimar, como
tampoco ellos subestiman a ningún dirigente. Tal vez por ello es que siempre
logran sus objetivos. No dan palos a ciegas, ni pasos en falso, siempre pisan
tierra firme, son realistas no ilusos y con sus miradas escudriñadoras, enfocan
muy bien sus objetivos. “Es por ello que donde ponen el ojo, ponen la bala.”


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