Por: José Núñez.
Santo Domingo.-La palabra marketing debe estar compitiendo entre uno de los términos que las personas tienden a darles más definiciones en el planeta, obviamente, esto no quiere decir que estas opiniones sobre el tema en cuestión sean todas correctas, aunque se puede observar que a pesar de sus variantes, todas caen de una forma u otra en sus inevitables y populares; las 4P.
Un especialista en el tema, David Guiu, fundador del grupo EMPEZAMOS (ahora), de España, considera que una buena definición de marketing es la que dice: “Es un conjunto de técnicas y pasos organizados y sistematizados que precisan de un buen conocimiento de un producto o servicio, y de su comprador o usuario; ya que con el marketing hacemos llegar y poner a disposición de las personas (clientes, compradores…), el producto en tiempo, manera, forma y precio adecuado para que sea adquirido fácilmente; con un beneficio para la empresa que inicia el proceso”.
Para este caso en particular, nos parece adecuada la definición de marketing que nos presenta el Equipo Editorial Buenos Negocios, cuando dice: “Es una estrategia que abarca Producto, Precio, Publicidad y Punto de venta (“las 4 P”)”.
Mientras que el concepto “estrategia” tiene su origen en el ámbito militar, y se puede definir como “un plan que especifica una serie de pasos o de conceptos que tienen como fin la consecución de un determinado objetivo”.
En este tema del marketing para un producto específico y personalizado, el aspirante político, nos vamos a concentrar mayormente en el punto de venta, ya que para el caso de convertir un ser humano en un producto y con la particularidad de que cada persona es su potencial punto de venta, es decir, el candidato a un cargo electivo tiene que conseguir tantas personas como le sea posible, especialmente cuando hablamos de un voto preferencial.
Entendemos que el punto de venta o la plaza, es el área diferencial fundamental de un producto o mercancía cuando se mercadea y un aspirante o candidato a una elección preferencial, aquí el encuentro es más físico, face to face, de cara a cara. Se requiere de un ejército de activistas. No basta la publicidad por sí sola.
Los activistas del aspirante se convierten en los promotores móviles en las plazas de oferta y además, son los que garantizan que el producto se consuma, acto que tiene lugar cuando los simpatizantes o interesados van y votan a favor del candidato.
Es importante tener gentes comprometidas, y dirigentes principalmente, en otras palabras, el que tenga más militantes y compañeros en su proyecto, independientemente de que esto genera gastos exorbitantes, ciertamente, quien muestre este tipo de estructura es el seguro ganador.
En definitiva, un precandidato, candidato o aspirante a un puesto electivo, ya saben el secreto, buscar mucha gente y convertirlos en los puntos de ventas u oferentes en las mini-plazas, y van a ver que las simpatías y aceptación suben, lo que garantiza que la victoria se haga una realidad.
Por supuesto que todo lo planteado en los párrafos anteriores, se da después de hacer una buena combinación del candidato (el producto), con sus planteamientos o ideas (el precio), la publicidad (vayas, afiches, estilo o comportamiento, su flow…), y la plaza o punto de venta, la etapa final (donde se hace llegar o vender al candidato al exigente y diversificado público).

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