Por: Orlando Pimentel.
A la 7:05 la histeria se apoderó de los seguidores de Danilo Santos cuando entraba con paso firme al club de los billeteros.
El pequeño dirigente de estatura parecía un gigante cuando le dirigía la mirada serena a la multitud.
Luis Ávila puso la actividad en manos de Dios e inmediatamente el gran maestro de ceremonias el Negro Charlie presentó al protagonista de la noche seguido de una estruendosa ovación por parte de los cientos de dirigentes medios que abarrotaron el club de los billeteros.
El precandidato a regidor tomó el micrófono de manera confiada, no hizo una pieza oratoria de barricada, al contrario conversó como en familia al igual que lo hacía Juan Bosch cuando se dirigía al pueblo.
Sus palabras eran escuchadas atentamente por sus seguidores que en ocasiones lo interrumpían con aplausos mientras que el precandidato se mantenía con una calma fuerte como el ojo de un huracán
La corbata roja y las palma de su mano derecha levantaba mandaba un mensaje de poder a sus seguidores.
Como lo prometió habló poco, pero dijo mucho y en el breve tiempo que habló defendió la obra de Gobierno del PLD, le dio instrucciones a su equipo y logró sembrarle en la mente de cada uno de los asistentes al acto que el 16 de Agosto será juramentado como regidor.
De último minuto informativo ha cubierto la mayoría de las actividades de los aspirantes a regidores y en esta había más sillas en el salón que en las anteriores y por primera vez en esta campaña no había sillas vacías y decenas de dirigentes parados.


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