Por: José Núñez
El concepto de la ley de oferta y la demanda, es un término estrictamente del ámbito económico en las relaciones comerciales entre quien demanda algún bien o servicio y el que está dispuesto a cederlo a cambio de un valor o precio determinado.
Este modelo se fundamenta en la relación entre el precio de un bien o servicio y la venta de éstos, asumiendo que existe un mercado perfecto, es decir, donde hay equilibrio entre demandantes y ofertantes, además que no existan otras variables perturbadoras de este mercado ideal o perfecto.
El postulado de la oferta y la demanda implica tres leyes:
1.- Cuando a precio de mercado o corriente, la demanda es mayor a la oferta, esto provoca un aumento en el precio. Inversamente, cuando la oferta es mayor a la demanda, entonces el precio tiende a disminuir.
2.- Entonces, un incremento en el precio disminuye en cualquier momento la demanda y aumenta la oferta. O sea, que al revés, una disminución en el precio, aumenta tarde o temprano la demanda y esta presión disminuye la oferta, por supuesto si estos cambios persisten por un tiempo razonable.
3.- Los precios de los bienes y servicios tienden a los niveles en los cuales la demanda iguala la oferta.
Después de estas conceptualizaciones y teorías económicas sobre el comportamiento de la oferta y la demanda en un mercado perfecto, vamos a llevar estos razonamientos a un mercado electoral, es decir, entre votantes, que serán los demandados, y los candidatos, que son los que se ofertan.
Pero debemos puntualizar, que un aspirante a un cargo electivo es un producto, aunque el día D o de las votaciones, esta mercancía que se ofertaba cambia su rol y se convierte entonces en un demandante a través de la búsqueda masiva de votos por cualquier método.
El que anteriormente se ofertaba tal cual una mercancía, ahora es el demandante, y el votante, pasa a ser la mercancía que compra o que se vende al mejor postor, es decir, pasa de ser demandante a ser demandado.
Por supuesto que aquí de entrada, el mercado es imperfeto en un primer momento, porque la mercancía demandada es muy abundante y los que están en capacidad de comprar, los aspirantes o candidatos, son muy reducidos, con tendencia a seguir disminuyendo.
En este contexto, lo que tiende a ocurrir por la ley de la oferta y la demanda, es que los electores que ofertan sus votos se le reduce el valor, su precio, son demasiados y se andan vendiendo, con el agravante de que son mercancías de un solo día, ya que pierden interés o su valor total en menos de 12 horas, se vuelven a necesitar cuatro años después.
Entonces, en este mercado imperfecto, el que posee mayor capacidad de compra se convierte en un pulpo, ya que los compradores son muy pocos, los otros interesados o las competencias mejor dicho, no están en capacidad de comprar masivamente a ningún precio.
Ahí existe un aprovechamiento doble de este mercado, en primer momento, por aquello de la ley de la oferta y la demanda, cuando dice, a mayor cantidad de cosas ofertadas, favorecen al que demanda o le dan muchas opciones, lo que provoca reducción en los precios, y en segundo lugar, no son muchos con capacidad de compra, ahí también se caen los precios.
En conclusión, es lo que pasa en el mercado electoral el día final, muchas personas van en busca de vender su voto, cuando llegan al terreno, encuentran mucha competencia, con las mismas características y a menor precio, obviamente esto provoca una venta tal cual una mercancía despreciada y que su tiempo es muy efímero.
¡El valor o el precio de un votante en el día final, vale muy poco, el mercado impone su Ley!

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