Por: Josée Nuñez.
Las motoconcho, el motoconcho o moto taxis como le dicen en las provincias del país, ahora están en todo; en lo bueno y en lo malo, en las emergencias y en las fiestas, son utilizadas para trabajar, para pasear y para el pillaje, hasta son útiles a la holgazanería.
Ahora bien, transportando a las personas en los diferentes sectores y barrios son una prioridad, hasta evitando que las personas sean atracadas, pero irónicamente, son el auxiliar principal en más del 80% de los atracos, robos, accidentes y otras violaciones a la Ley, a decir de las mismas autoridades.
Se han convertido en un mal necesario para la sociedad, se utilizan en las ciudades y en los campos para todas actividades habidas y por haber.
Debió ser por el año 1983 ó 1984, dando una materia de Economía Dominicana I, en la UASD con el profesor Carlos Ascuasiati, cuando nos puntualizó, “se introdujo la cultura del motoconcho en todo el territorio nacional y ya va a ser imposible erradicar este medio de transporte”, el cual es tan riesgoso, representa muchas pérdidas de extremidades y de la vida de los jóvenes principalmente.
Y eso era a principio de los ochenta, ya hoy, las motos-concho compiten con nuestra comida típica, denominada la bandera nacional o con la cerveza presidente, en el sentido de que están en toda parte, donde hay más de un dominicano, están estos tres elementos.
Es precisamente, por lo que llama a la atención en la modalidad de este tipo de transporte, muy popular, que hoy agregue otro elemento negativo en su desenvolvimiento diario, ya han hecho normal irrespetar semáforos, la doble vía, andar sin luces, casi ninguno usa cacos protectores..., ahora vienen introduciendo otro detalle molestoso, muy negativo, LAS POTENTES BOCINAS que están utilizando y popularizando entre ellos...
Tienen al conductor, no ya frenándoles y rebasándoles como les venga en ganas, sino que ahora utilizan unas bocinas tan ruidosas como las de las patanas gigantes, con la diferencia, que estas motos andan por doquier, dándoles sustos a los conductores.
Con el desasosiego que imponen las motocicletas, ahora contribuyen dañando más el medio ambiente con sus ruidos de bocinas súper potentes, en una ciudad que ya es ruidosa de por si.
Hay que detener esta mala práctica, no agregar más bulla, tenemos al contario que reducirla, y mucho menos añadir otras molestias a los conductores y peatones, porque por la forma de manejar en el país, andamos con los nervios de puntas. Hay que frenar esta situación ahora o nunca.
¡No a las bocinas de volteos, camiones y patanas que están utilizando los motoristas!

0 comentarios:
Publicar un comentario
DIARIO DIGITAL